La justificación de esta medida terapéutica la encontramos en la necesidad imperiosa de frenar el metabolismo tumoral de todas las formas posibles, para conseguir ralentizar su progresión, en ocasiones lograr la estabilización de la enfermedad y en algunos pocos casos conseguir con esta única medida remisiones parciales o eventualmente totales de ella. Pero es verdaderamente importante entender que en el enfoque que proponemos para el tratamiento,  la dieta ejerce un papel vertebrador. Al tratarse de una medida no tóxica podemos ejercer una presión continua sobre la proliferación de las células tumorales permanente en el tiempo. Buscamos así un sistema de tratamiento en el que la sinergia de los factores terapéuticos conlleve una eficacia superior a la esperada por la mera suma de sus acciones individuales.

¿Qué es la dieta Cetogénica?

Hoy en día sabemos que controlando la ingesta de glucosa, reduciéndo la ingesta de proteínas y aumentando la ingesta de grasas saludables de cara a promover la cetogénesis, y un estado de cetosis en todo el organismo, estamos haciendo mucho daño a esta enfermedad. Abandonar el metabolismo de la glucosa pasando de la glucosis a la cetosis es el objetivo primordial de la dieta cetogénica. Sin embargo sorprendentemente el principal beneficio clínico de seguir cualquier dieta en el tratamiento del cáncer lo encontramos asociado, no a la proporción de macronutrientes, sino a la restricción glucémica y calórica.

¿Cómo empezar una dieta cetogénica?

La modificación de la dieta a una dieta cetogénica en un paciente con cáncer constituye una herramienta terapéutica fundamental, pues conlleva la aplicación práctica de los principios del metabolismo y la termodinámica en el tratamiento de esta enfermedad. El cambio, además de estar supervisado por un especialista experto en la materia tiene que ocurrir a 4 niveles, por un lado se debe cambiar el número de tomas de alimento, el número de comidas. Por otro lado debemos modificar la cantidad de los alimentos que ingerimos según sea su composición de micro y macronutrientes , debemos variar el horario de las comidas  y la calidad de los  alimentos y con ello los macro y micronutrientes de la dieta.

La dieta perfecta para el cáncer

La definición de dieta perfecta para la persona con cáncer sería: una dieta cetogénica hipocalórica (con una muy pequeña proporción de carbohidratos, cantidad proteíca restringida y controlada de proteína por día y un gran porcentaje del aporte calórico total diario de grasas saludables), asimismo tiene que ser baja en metionina, rica en glicina, buscando que presente también una alta densidad de fitoquímicos y micronutrientes, incorporándose a ella como se explicó en el tema de la microbiota intestinal, probióticos y prebióticos.

 

Existen otros posibles constructos teóricos con los que podríamos mejorar esta dieta como la adición de una restricción de aminoácidos glucogénicos como la alanina y la glutamina, pero desgraciadamente hoy en día son solo el futuro pues no pueden aplicarse a la dieta por motivos de factibilidad.

 

Como colofón podemos añadir que la dieta cetogénica aplicada a la enfermedad del cáncer, se trata entonces de un mecanismo que busca reducir drásticamente los sustratos fermentables por la célula cancerosa, (y para ello la principal molécula a restringir es la glucosa) frenando sustancialmente el posible crecimiento de la enfermedad. Fundamentamente hay que reducir la ingesta de todos aquellos alimentos que se transformen en glucosa por medio de reacciones metabólicas.

 

La dieta cetogénica tiene que ser una dieta equilibrada, llevadera y consensuada, para ello trataremos de adaptar la dieta a los hábitos más insalvables o arraigados del paciente, siendo eso si completamente intransigentes y exhaustivos en cuanto al reparto de calorías y macronutrientes que se le asignen.

 

Bibliografía– «Nutrición Cetogénica contra el cáncer» – Ulrike Kämmerer, Christina Schlatterer, Gerd Knoll. Ed. Sirio. 2017

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