¿Qué es la meditación?

La meditación es una capacidad universal básica de los seres humanos que se fundamenta en la posibilidad que tenemos para poder ser conscientes de los contenidos de nuestra mente instante a instante. Dicho de manera sencilla, es la práctica de la autoconciencia a través de la concentración.

Desde un punto de vista científico, podemos entender el hecho de meditar como un estado en el que el practicante es capaz de mantener la atención centrada en un objeto por un periodo de tiempo teóricamente ilimitado. (Lutz, Dunne y Davidson, 2007)

La meditación dista mucho de ser una técnica o función mental nueva, puesto que los primeros vestigios escritos se encuentran dentro de la milenaria psicología Budista (500 a.C.). Existen múltiples traducciones al español de esta palabra, no obstante, la traducción más utilizada en castellano es «Atención Plena”.

Por lo tanto, según los investigadores hay dos premisas que han de cumplirse para que exista la meditación:

  • Que seamos conscientes de lo que está ocurriendo en el presente inmediato, a saber, en el aquí y en el ahora.
  • Que seamos capaces de detectar cuáles son las vivencias emocionales de ese momento presente, es decir, cómo se viven esas experiencias.

Características que permiten la meditación

En relación a qué actitud tomamos ante esas vivencias, han de darse tres características para que pueda darse la meditación:

  • Amabilidad. Ser amable por igual con las emociones tanto positivas como negativas, debido a que todas las emociones son útiles y nos indican algo que debemos saber. (Gérmer, 2011)
  • Aceptación. Aceptar tal y cómo son las cosas en este momento, en el aquí y ahora. (Barraca, 2011)
  • Curiosidad. Sentir curiosidad por las emociones que sentimos nos hará explorarlas mejor, captar mejor su mensaje y aprender manejarlas. (Ramos y Hernández, 2008).

Meditación en el cáncer

La meditación en el cáncer es una herramienta complementaria al tratamiento médico del cáncer muy interesante. Pues además de contribuir a la curación emocional del paciente, mejora su sistema inmunológico.

Así lo afirma el director del Instituto Canario de Investigación del Cáncer y jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Negrín Pedro Lara:

«El estrés produce una disminución de las defensas, y aquellas personas con cáncer que han mantenido un tono vital para no entrar en depresión o controlar su estrés crónico viven más y mejor que los que no han podido superar el impacto emocional de la enfermedad», apuntó el doctor.

Ledesma y Kumano en el 2009, evaluaron los efectos de la Reducción del Estrés Basados en la meditación en el cáncer y en el estado de salud física y mental de varios pacientes con cáncer. Los resultados sugirieron esta práctica puede mejorar el ajuste psicosocial de los pacientes con cáncer.

meditación-en-el-cáncerEn el 2012, Cramer realizó un metaanálisis cuyo objetivo fue evaluar la eficacia de la meditación en el cáncer de mama. En comparación con los cuidados habituales, la práctica de la atención consciente está directamente relacionada en la disminución de la depresión y la ansiedad. Por lo tanto, la meditación podría ser una importante intervención para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer.

Villoria y cols (2015), en un estudio de revisión sobre la intervención psicológica en pacientes oncológicos de los estudios registrados entre los años 2000 y 2004 encontró que las intervenciones que incorporaron la práctica de la meditación en el cáncer también parecen señalar mejoras significativas en el estado emocional (ansiedad y depresión) de los pacientes y por tanto, con una mejora en la calidad de vida y reducción del estrés y discapacidad. En la misma línea, trabajos basados en la reducción del estrés obtuvieron mejoras en el estado emocional, síntomas físicos y en algunos parámetros fisiológicos.

Garland, Beck, Lipschitz, y Nakamura. (2015) aprecian una significativa reducción de cortisol (conocida como la “hormona del estrés”) en pacientes oncológicos que presentan un mayor estado mindfulness a la hora de abordar su vida diaria, lo cual está directamente relacionado con la función neuroendócrina y puede influir en el aumento del bienestar de los pacientes que han sufrido un proceso oncológico.

Bibliografía

Barraca, J. (2011). ¿Aceptación o control mental? Terapias de aceptación y mindfulness frente a las técnicas cognitivo-conductuales para la eliminación de pensamientos intrusos. Análisis y modificación de conducta. 37, 43-63.

Cramer H, Lauche R, Paul A, Mindfulness-based stress reduction for breast cancer-a systematic review and meta-analysis. Curr Oncol. 2012; 19(5): 343-52.

Garland, E. L., Beck, A. C., Lipschitz, D. L., & Nakamura, Y. (2015). Dispositional mindfulness predicts attenuated waking salivary cortisol levels in cancer survivors: A latent growth curve analysis. Journal of Cancer Survivorship, 9(2), 215-222.

Gérmer, C. (2011). El poder del mindfulness: libérate de los pensamientos y las emociones autodestructivas. Paidós.

Ledesma D, Kumano H. (2009). Mindfulness-based stress reduction and cancer: a meta-analysis. Psychooncology. 18(6):571-79.

Lutz, A. Dunne, J. D., & Davidson, R. J. (2007). Meditation and the neuroscience of consciousness. Cambridge handbook of consciousness. 1-120.

Ramos, N. y Hernández, S. (2008). Inteligencia emocional y mindfulness: hacía un concepto integrado de la inteligencia emocional. Facultad de trabajo social. 24, 135-146.

Reig, J. L. (2016). Mindfulness y cáncer. Rehabilitación en pacientes oncológicos mediante un programa basado en el entrenamiento de mindfulness. Universitat de les illes balears.

Simón, Vicente M. (2006). Mindfulness y neurobiología. Revista de Psicoterapia, 17: 5-30.

Villoría. E., Fernández. C., Padiema. C. y González. S. (2015). La intervención psicológica en pacientes oncológicos: una revisión de la literatura (2000-2014). Psicooncología. 12(2-3), 207-236.

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