PSICONCOLOGÍA

A pesar de que se han mejorado considerablemente las perspectivas de curación en los últimos años, el cáncer sigue siendo una enfermedad muy estigmatizada y asociada a la muerte, el sufrimiento, el dolor y la incertidumbre.

El impacto que supone el diagnóstico y el transcurso de esta enfermedad siempre genera reacciones negativas en los pacientes y sus familiares: Negación, culpa, ira, desesperación, angustia, miedo, tristeza, ansiedad. Estos sentimientos se traducen en un aumento considerable de los niveles de estrés o incluso la aparición de depresión.

Está demostrado científicamente la gran incidencia del estrés y la depresión en el cáncer. Un estado ansioso o depresivo en el paciente desencadena una serie de factores biológicos (por ejemplo un elevado nivel de cortisol, la hormona del estrés) que debilitan considerablemente su sistema inmune y por tanto agravan su situación. Según explica el Dr. Pere Gascón en el siguiente artículo:

“Abordar el aspecto psicosomático de esta enfermedad es fundamental, por ello, la psicoterapia se ofrece como un potente aliado de eficacia contrastada en la lucha contra el cáncer, tanto de forma preventiva como de forma integrativa.”

A través de distintas sesiones pautadas por un especialista en psicooncología se creará un programa de seguimiento psicológico e individualizado del paciente (y/o familiar en caso de que sea necesario) en el que podrá verbalizar y trabajar todos estos sentimientos y emociones que han aflorado junto con la enfermedad.

Escuchar al paciente sobre cómo esta enfermedad ha incidido en su vida servirá de gran ayuda para proporcionarle orientación, y sobre todo una serie de herramientas psicológicas y emocionales que le harán salir del circulo vicioso y pesimista que suele paralizarle, hacer que el enfoque de la enfermedad no sea el adecuado, e incluso retrasarle en cualquier toma de decisión importante.

Pueden beneficiarse niños y adultos que padezcan o hayan padecido cualquier tipo de cáncer.

LA MEDITACIÓN EN EL CÁNCER

La meditación es una práctica oriental milenaria en la que el individuo entrena la mente a través de diversas técnicas y ejercicios diseñados para promover la relajación y el estado de conciencia libre y pleno.

Entre sus múltiples beneficios destacan:

  • Incidencia positiva en el sistema inmunológico.
  • Aumento de la tolerancia al dolor y reducción de sus síntomas.
  • Disminución de los efectos del estrés: Descenso los niveles de cortisol (la hormona del estrés).
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Potenciar la estabilidad emocional.
  • Mejorar la capacidad de concentración, la autoestima, la empatía, la memoria y las funciones cognitivas.

Muchos estudios científicos demuestran que a través de la práctica continuada de la meditación, los pacientes oncológicos consiguen reforzar sus defensas, apreciar cada suceso desde otra perspectiva mucho más positiva y en definitiva supone un apoyo para: aceptar, afrontar y superar la enfermedad.

Los requisitos para meditar son solamente quince o veinte minutos todos los días (una o varias veces si es necesario), y un lugar tranquilo donde sentarse o tumbarse de forma cómoda para comenzar a respirar por la nariz y usando el diafragma (llevando el aire hacia el abdomen).

Será conveniente antes de hacerlo en solitario, que el paciente practique varias veces con un instructor formado en la clínica que corrija posibles errores y guíe la meditación a través de ejercicios tales como mantras (repetición de sonidos), visualizaciones, e incluso técnicas cinestésicas (movimiento humano).

Hay infinidad de tipos de meditación entre los que destacan el Mindfulness y la meditación trascendental. Estos tipos de meditación están especialmente indicados dada su sencillez en la práctica y sus grandes resultados en pacientes oncológicos.

El Mindfulness centra su atención en el momento presente y la respiración. La meditación trascendental se centra en la repetición de mantras como mecanismo para llevar a la mente al estado más poderoso y simple de conciencia, libre de control mental o proceso de pensamiento y, por tanto, a un nivel de descanso y relajación en muchos casos más profunda que el sueño.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿ES EFICAZ LA PSICOTERAPIA Y LA MEDITACIÓN?

Tanto la psicoterapia oncológica como la meditación (trascendental o mindfulness) son aliados muy poderosos en la lucha contra el cáncer.

Los tratamientos y la propia idiosincrasia de la enfermedad suponen un desgaste emocional importante para el paciente. El miedo, el cansancio, el estrés o el dolor pueden incidir negativamente en su sistema inmunológico y por tanto, agravar su caso.

Una correcta gestión de las emociones y pensamientos se traduce en una mejora del estado anímico del paciente y por tanto, de la percepción de su enfermedad. Esto ayuda al paciente significativamente a afrontar la enfermedad, no caer en la inmunodepresión y así, poder superarla.

¿ES INDISPENSABLE HACER PSICOTERAPIA O MEDITAR PARA CURARME DE CÁNCER?

No es indispensable, sin embargo son herramientas de gran potencial que pueden ser fundamentales en la lucha contra esta enfermedad.

La psiconeuroinmunología cada día revela nuevos vínculos entre el cerebro, el sistema inmune y el sistema endocrino, lo que podría explicar cómo nuestras emociones y pensamientos, así como ejercicios como la meditación  pueden modular la actividad de nuestro sistema inmune

¿PUEDO REALIZAR OTRAS ACTIVIDADES PARECIDAS COMO YOGA, PILATES O CHI KUN?

No solo puede sino que es muy recomendable. Estas actividades son muy beneficiosas para el paciente oncológico y pueden ser integradas en su rutina de ejercicio físico; incidiendo positivamente a nivel del organismo y también la mente.

¿PUEDO HACER PSICOTERAPIA Y MEDITACIÓN DESDE CASA SIN IR A LA CLÍNICA?

Se recomienda que la psicoterapia o las sesiones con el psicooncólogo sean presenciales. No obstante si para el paciente es imposible venir a la clínica también se podrán hacer de forma online (Skype).

La meditación debe aprenderse de manera presencial e ir realizándose hasta que se perfeccione la técnica con su práctica diaria y pueda hacerse desde casa.